Las reglas de la innovación II: Momentos Eureka y Corazonadas Lentas

Un ejemplo de momento Eureka! menos conocido que los citados anteriormente (Arquímedes, Newton), es el que le ocurrió al químico alemán Friedrich August Kekulé von Stradonitz (esto es un nombre y lo demás son tonterías), al que de aquí en adelante llamaremos cariñosamente Kekulé.

Hacia 1.860 Kekulé era uno de los principales impulsores de la Teoría de la Estructura, en la que defendía que más allá de su formulación química, las propiedades de un compuesto venían determinadas por la manera en la que los átomos se disponían espacialmente para formar moléculas.

En aquella época Kekulé estaba fascinado por el benceno, del que ya se conocía su fórmula molecular (C6H6) pero no su estructura (es decir, cómo se organizaban espacialmente los 6 átomos de carbono y los 6 de hidrógeno).
Una noche se adormeció ante el fuego de la chimenea y en el duermevela se apareció ante sus ojos Uróboros, la serpiente mitológica que muerde su propia cola… ahí estaba la clave, el benceno era un anillo de seis átomos de carbono rodeados por átomos de hidrógeno.

Uroboros y el benceno

Uróboros y el benceno

Este descubrimiento proporcionó gran prestigio a Kekulé y su Teoría de la Estructura, que se puede considerar como el verdadero comienzo de la química orgánica.

Lo realmente importante aquí no es la ensoñación de Uróboros, lo esencial es que Kekulé tenía la intuición que tras la molécula de carbono había algo realmente importante, era una corazonada lenta que le había ocupado durante largos años mientras estudiaba las características especiales del carbono, en particular su tetravalencia, su capacidad para combinarse con otros elementos y consigo mismo formando largas cadenas y otras estructuras análogas…

Además este momento Eureka! no fue el fin de su trabajo, posteriormente Kekulé debió comprobar que realmente la estructura anular del benceno era congruente con sus propiedades y escribió numerosos artículos hasta que su teoría fue comúnmente aceptada.

Es decir, los momentos Eureka! son simplemente una “dramatización” una anécdota cuya importancia generalmente se exagera bien por el propio autor o por sus biógrafos de modo que el relato del descubrimiento resulta más atractivo, más “cinematográfico”.

Arquímedes, Newton o Kekulé no contribuyeron a la historia de la ciencia porque tuvieron un momento de inspiración, sino porque trabajaron durante años, desde un inicio titubeante, pasando por un largo desarrollo hasta que por fin alcanzaron un conocimiento realmente nuevo.

Eso es una corazonada lenta.

Si no os lo acabáis de creer, deberíais conocer a Tim Berners-Lee
¿qué, que no sabéis quién es?; pues es el señor que inventó INTERNET…

Tim Berners-Lee

Tim Berners-Lee… inventando “LA COSA”

Para la importancia trascendental que tiene su invención es una persona muy poco conocida, quizá porque el bueno de Tim, de un modo absolutamente sincero, siempre se ha negado a “inventarse” un momento Eureka!

“Estaba mirando por la ventana del campus y una araña se descolgó por un fino hilo hasta una esquina y comenzó a tejer su tela… de repente vi absolutamente claro cómo debía ser la red que uniese todos los ordenadores del mundo y comencé a trabajar febrilmente…”.

No, Tim, nunca ha dicho algo así; su historia es más prosaica:

Tras graduarse en físicas en Oxford, a principios de los años 80, pasó unos meses en el CERN; que era uno de los mayores laboratorios del mundo; ante la avalancha de investigadores, y diferentes proyectos que había allí, a Tim le pareció una buena idea crear una aplicación que permitiera compartir, actualizar y realizar búsquedas en todos esos datos; de este modo programó ENQUIRE, en sus ratos libres, un pequeño programa en lenguaje PASCAL que permitía almacenar y conectar información.

Sin embargo Tim no experimentó una epifanía en ese momento; simplemente cambió de trabajo y la idea se almacenó en segundo plano mientra se dedicaba a otros asuntos…

Casi diez años después, Tim volvió al CERN; para entonces la corazonada lenta, la idea que andaba por ahí dentro dando vueltas y vueltas, había madurado, ahora veía más claramente que debía diseñar un protocolo que permitiese establecer conexiones entre documentos alojados en DIFERENTES ORDENADORES; por fin, tras más de una década, habló con sus jefes en el CERN y se le permitió dedicarse profesionalmente a desarrollar el proyecto, que hasta aquel momento no había sido mas que un hobby…

No, no hubo un momento culminante, un climax hollywoodiense y eso nos desilusiona un poco; nos gusta que los inventores sean tipos solitarios y un poco locos a los que la inspiración les alcanza repentinamente, como un relámpago,  al resbalarse en el baño, como Doc visualizando el Condensador de Fluzo en Regreso Al Futuro…

Una corazonada lenta no es tan atractiva y por eso Cristofer Nolan no ha rodado una película de 7 horas sobre Berners-Lee; sin embargo la realidad es esa, raramente en la historia un invento ha llegado de forma repentina, lo normal es masticar la idea largos años, dudar, titubear y dar vueltas alrededor de lo mismo…

Debemos entonces señalar una perogrullada: las corazonadas lentas necesitan TIEMPO, necesitan tiempo para madurar, para que se desarrolle toda esa red neuronal que representa una idea.

Y en el mundo actual, sobre todo dentro de una estructura empresarial, el tiempo para divagar escasea…

Alguna empresas han entendido esto perfectamente y han implementado estrategias para favorecer la innovación:

  • 3M utiliza desde hace mucho tiempo la regla del 15%; esto es, los ingenieros y diseñadores de producto de la empresa pueden dedicar un 15% de su tiempo a productos personales o innovaciones heterodoxas… de esta estructura han surgido auténticos iconos del s.XX como el celo o el post-it.
  • Google dedica a esto un 20% del tiempo, es decir sus técnicos pueden emplear un día a la semana a proyectos personales; de ahí ha surgido Gmail, Maps y AdSense… aunque recientemente parece que va a reformular su estrategia de innovación con la idea More Wood Behind Fewer Arrows
  • Algunos restaurantes con el Bulli o Mugaritz cierran más de 4 meses al año para renovar sus cartas y explorar nuevos caminos en la cocina.

Este es un reto principal de aquellas empresas que hoy en día quieran ser innovadoras: ser capaces de reservar espacios para las corazonadas lentas, para que sus equipos divaguen y exploren nuevas ideas….

Ahora bien, qué es lo que debemos buscar con un corazonada lenta, vale todo o debemos restringir nuestro campo de búsqueda… para iluminar esta duda hablaremos próximamente sobre lo posible adyacente, el terreno en el que florece la innovación.

 

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