Arquitectura Griega IIIb – Arquitectura Micénica

Como en otras facetas de su cultura, la arquitectura micénica puede explicarse a través de la integración de elementos indoeuropeos y pelasgos (europeos antiguos). Entre los primeros debemos destacar las fortificaciones y las tumbas; a los últimos corresponde el palacio del rey: el megarón.

1. Arquitectura defensiva.

Lo que más sobrecoge al acercarse a las ruinas de Micenas o Tirinto, es la extraordinaria presencia de sus murallas que se alzan imponentes 35 siglos después de haber sido erigidas; ya en el siglo II, el viajero e historiador griego Pausanias se maravillaba ante los muros de Tirinto: “ La muralla es lo único que de las ruinas queda. Es obra de los cíclopes y esta hecha de piedras sin labrar, de un tamaño tal que no se podría remover de su sitio, ni la mas pequeña, con una pareja de mulos.”


La puerta de los leones

La única manera de entrar en Micenas era ascender por la zona norte, empleando una rampa jalonada por dos altos muros desde los que se podía defender fácilmente el acceso. Al final de este “pasillo” aparecía la famosa Puerta de los Leones; un vano de unos 3x3m soportado mediante un enorme dintel y un arco de descarga en el que se insertó con gran pericia la impresionante escultura de dos leones rampantes que miraban directamente al visitante.

Se cree que al ser conquistada la ciudad, las cabezas de los leones, el símbolo del poder micénico, fueron deliberadamente destruidas

Pero las murallas y los accesos fortificados no eran la única estrategia defensiva de las ciudades micénicas; en muchos de estos asentamientos existían tres elementos defensivos superpuestos:

En primer lugar el propio emplazamiento, en zonas elevadas, cerros y colinas de difícil acceso que dominaban visualmente  el territorio circundante; frecuentemente construidas sobre pozos o manantiales para asegurar el suministro de agua durante los asedios.

S

Como vemos, en el caso de Micenas, la polis se encontraba en una zona elevada, dominando directamente la llanura de Argos; que era una de las zonas agrícolas más productivas del Peloponeso. También era una situación ideal para controlar las rutas comerciales asociadas al estrecho de Corinto, al norte, y del puerto de Tirinto en el sur.

Reiterando lo que anteriormente comentábamos, las dimensiones generales eran ciertamente modestas (250m de largo por 70m de anchura en el caso de Tirinto); por lo que en realidad no podemos definirlas como ciudades; eran, más bien palacios fortificados y centros de administración económica de un territorio vasallo.

Esta manera de organizar y controlar una región nos recuerda los condados de la Europa medieval articulados alrededor del castillo del señor feudal; y en general puede reflejar el mismo tipo de sociedad aristocrática y guerrera: líderes militares, enfrentados entre sí y vágamente fieles a un “rey” (primus inter pares); que sólo se ponían de acuerdo con ocasión de campañas militares especialmente relevantes (Troya, Las Cruzadas)

Mapa de Tirinto

La segunda barrera defensiva consistía en una muralla exterior que delimitaba la polis propiamente dicha. Este elemento no solo destacaba por su altura y grosor (8 metros en algunos puntos); también contaba con accesos camuflados (poternas) que permitían hostigar a las fuerzas atacantes y en algunos tramos una falsa bóveda con aberturas al exterior (casamatas) empleadas para saetear y arrojar líquidos ardientes contra los invasores.

Casamatas y poternas en Tirinto

Poternas y Casamatas de la fortaleza de Tirinto

La tercera barrera defensiva definía una acrópolis (ciudad alta); una fortaleza dentro de la fortaleza, dónde se hallaba el megarón (palacio del rey), los cuarteles y los almacenes reales.

Reconstrucción de Micenas, con la acrópolis y el Megarón en la parte superior

Llegados a este punto  podríamos preguntarnos de quién debían protegerse las ciudadelas micénicas con tan imponentes fortificaciones. No existen evidencias de que pueblos extranjeros (minoicos, hititas) atacaran suelo griego en esta época, por el contrario parece ser que los mismos aqueos eran sus principales enemigos; igual que ocurriría en la época clásica, 700 años después, los griegos no eran una alegre mancomunidad de pueblos; las traiciones, invasiones y guerras endémicas eran moneda de uso corriente.

Otra idea, sobre la que volveremos más adelante, incide en que estos fortificados núcleos de poder temían sobre todo a sus propios vasallos. Grecia, con su abrupta orografía no es un país especialmente fértil; los constantes conflictos armados, unidos a la sequía u otros desastres medioambientales pudieron desencadenar hambrunas y levantamientos populares; más peligrosos quizá que un ataque directo de otra polis.

2. Arquitectura funeraria.

Después de que Heinrich Schliemann probase la existencia de la Troya homérica con sus excavaciones de 1.870 en la colina de Hissarlik; fue Micenas la que atrajo la atención del arqueólogo alemán. A diferencia de Troya, la antigua capital de los aqueos era un lugar bien conocido; que había sido incluso popular en la antiguedad clásica como el símbolo de un pasado esplendor. Fue la pericia de Schilemann al interpretar una crónica de Pausanias del s.II AC la que le permitió hallar 6 tumbas en el interior de Micenas, en el llamado…

Círculo de Tumbas A


El recinto funerario se encuentra junto a la Puerta de  los Leones y se ha comprobado que inicialmente se encontraba fuera de la ciudadela; fue a raíz de una ampliación de las murallas en el s. XIV AC, cuando se convirtió en un cementerio intramuros.

El Resultado de la excavación fue extraordinario, se recuperaron 19 cadáveres (8 hombres, 9 mujeres, 2 niños), con un impresionante ajuar funerario a base de armas, joyas y máscaras mortuorias principalmente de oro.

Dada la riqueza de los enterramientos, Schliemann pensó que había hallado la tumba de Agamenón, el líder de los aqueos en la invasión de Troya; aunque posteriores dataciones por radiocarbono han fechado los restos en el s. XVII AC, unos trescientos años antes de los hechos narrados en la Iliada.

Otras máscaras de oro procedentes de las tumbas IV y V

Se trata, probablemente, de los primeros caudillos o proto reyes del periodo micénico antiguo, aunque no deja sorprender el grado de riqueza y sofisticación de los objetos con los que se enterraron: adornos de ámbar originario del Báltico y artesanías procedentes de Egipto, Creta y Mesopotamia que dan fe, de las redes comerciales y la capacidad económica de aristocracia micénica en un estadio tan inicial de su desarrollo.

La diferencia entre los aristócratas micénicos y su esforzado pueblo no terminaba en la opulencia de sus viviendas y pertenencias; el estudio comparativo de los esqueletos ha revelado que los nobles eran en promedio 5cm más altos que los plebeyos [1] y sufrían menos enfermedades degenerativas. Esto indica bien a las claras quienes sufrían los rigores y estrecheces motivados por las guerras y las malas cosechas.

Sin embargo, con todas sus riquezas las inhumaciones del círculo A, no son el monumento funerario principal de Micenas; ese honor se reserva para…

 El tesoro de Atreo

También conocido como Tumba de Atreo [2] , es una impresionante “tumba de corredor” o “tholos” situado a corta distancia de la ciudadela de Micenas y erigido alrededor de 1.250 AC. Como otras edificaciones de este tipo, está compuesta por una calle exterior o “dromos” que desemboca en una puerta monumental por la que se accede a un interior abovedado en el que se depositaban los difuntos y sus ofrendas. Posteriormente, la cúpula y el dromos se recubrían totalmente de tierra, formando un gran túmulo.

Existen algunas otras tumbas de este estilo, tanto en las cercanías de Micenas, como en otros yacimientos aqueos; eso sí, ninguna llega, ni de lejos al enorme tamaño de ésta.
Hay que  considerar que el espacio interior, con 15m de diámetro y similar altura, fue la mayor cúpula de la antigüedad, no siendo superada hasta que 10 siglos después los romanos desarrollaron las cúpulas de hormigón puzolánico.

El dromos del magnífico sepulcro en la actualidad

Originalmente el portal de entrada se hallaba rícamente adornado con media columnas de caliza verde y un elaborado arquitrabe de mármol rojo.

La gigantesca cúpula se construyó con la técnica de “hiladas voladas”, es decir, cada anillo de piedras sobresalía ligeramente del anterior y posteriormente se tallaban desde dentro para que la curvatura fuese continua. El relleno exterior de tierra, aparte de sellar la tumba, contribuía con su peso a la estabilidad de la estructura.

Se cree que en el interior se dispusieron cientos de estrellas de bronce imitando la visión de un cielo cuajado de estrellas

Considerando las riquezas depositadas en el Círculo de Tumbas A, anteriores y mucho más modestas que ésta, podemos imaginar el opulento ajuar funerario que originalmente acompañaría al rey que promovió la construcción de este mausoleo. Desafortunadamente el túmulo fue excavado y saqueado poco después de la caída del mundo micénico. Al igual que en Egipto, los enterramientos más fastuosos (las pirámides) atrajeron la atención de los ladrones de tumbas mucho antes que las más discretas inhumaciones.

Podemos en este momento preguntarnos de dónde procede la técnica para construir una cúpula tan enorme, sin parangón alguno entre los pueblos vecinos: en efecto, ni egipcios, minoicos, hititas o sumerios erigieron nunca un espacio de estas características. ¿Se trata por tanto de una técnica original de la cultura aquea?

Para responder a esta pregunta, debemos apelar de nuevo al origen indoeuropeo del pueblo micénico. En sus lejanos orígenes en las estepas de asia central, los caudillos indoeuropeos se enterraban en sencillos sarcófagos de madera que se recubrían de tierra.

Típica inhumación de los primeros pueblos indoeuropeos. La palabra rusa “kurgan” que define esta cultura significa literalmente “túmulo funerario”

Estos túmulos, al principio minúsculos, fueron creciendo en importancia, no solo como representación permanente del poder del caudillo muerto, sino como un método para señalar y tomar posesión de un territorio (la estepa) sin referencias geográficas reconocibles. En este proceso los túmulos fueron haciéndose más grandes y rápidamente el sarcófago de madera se reveló incapaz de sostener el peso de toda la tierra amontonada sobre él.

Pronto se comenzó a experimentar con estructuras de piedra, para formar una suerte de cavernas artificiales que permitiesen aumentar el tamaño, tanto de la cámara funeraria, como del túmulo exterior. Un ejemplo de cómo podrían haber sido estas primeras “cúpulas” de piedra lo encontramos en un asentamiento escita del s. IV AC en Crimea

Sin embargo hay que decir que las tumbas de corredor son muy anteriores al advenimiento de los indoeuropeos. En los milenios II y III AC la cultura megalítica produjo cientos de estos monumentos funerarios, desde Irlanda hasta Andalucía.

¿Responde esta sorprendente analogía tipológica a un extraño caso de evolución convergente o tal vez los indoeuropeos mantuvieron contactos con la cultura megalítica, apropiándose de esta tecnología para resolver sus propios monumentos funerarios?
El siguiente mapa, que señala la distribución de los principales monumentos megalíticos en Europa, parece demostrar que dichos contactos, de existir debieron ser poco significativos; ya que, según los arqueólogos, el origen indoeuropeo se encontraría en las estepas al norte del Mar Negro; muy alejados de la influencia de la Europa Atlántica.

Solo los anónimos arquitectos que cuidadosamente diseñaron el tesoro del Atreo podrían desvelar si su conocimiento era un desarrollo autónomo, o de algún modo, por rutas extrañas y hoy olvidadas, el conocimiento de las técnicas arquitectónicas se movía a través de Europa; tal y como el lejano ámbar del Báltico adornaba las coronas de los reyes micénicos.

Fuesen originales o copias, las grandes cúpulas pronto caerían en el olvido, el colapso de la civilización micénica estaba a la vuelta de la esquina; su ocaso llevó a una época, la “edad oscura” de franco retroceso económico y cultural; fueron abandonadas las fortalezas y desapareció la escritura, en un mundo, mucho más rural y fragmentado.

La época de los grandes reyes griegos terminó aquí; no volveremos a encontrar mausoleos tan impresionantes, en el periodo clásico; el poder político fue asumido por una aristocracia democrática y las ofrendas y los alardes arquitectónicos quedaron reservados para los dioses…

3. El Megarón, el palacio del Rey.

Generalmente se afirma que el Megarón es el antecedente directo del templo griego clásico y aunque desde un punto de vista tipológico existen ciertas similitudes, no debemos obviar las enormes diferencias en cuanto a función y simbología que presentan estas dos construcciones.

Aunque la palabra megarón significa “el gran salón”, los ejemplos micénicos eran construcciones de modesto tamaño (24x12m en el caso de Micenas), de una única planta y formadas por un pórtico “in antis” de dos columnas, un estrecho vestíbulo y la sala principal con un tretrastylon coronado por una entrada de luz cenital.

La técnica constructiva, ciertamente más modesta que la que anteriormente veíamos aplicada en las tumbas de corredor,  consistía en muros de mampostería y una estructura de madera con techos planos o ligeramente inclinados.

La decoración, los frescos que cubrían techos y paredes y en general el “estilo” recuerdan claramente la arquitectura de los palacios minoicos… eso sí, con un acusado cambio de temática: las pacíficas escenas del arte cretense se ven sustituidas por guerreros, batallas y cacerías…

Resulta evidente la utilización de un mismo estilo pictórico para reflejar dos realizades muy diferentes: los guerreros micénicos enfrentados a muerte contra unos bárbaros ataviados con pieles que adornaban las paredes del megarón de Pylos, frente a la dulce elegancia de los portadores de ofrendas en Knossos

En el centro de una de las paredes laterales de esta sala se ubicaba el trono, donde el rey, el “wanax“, recibía a sus invitados, departía con sus consejeros o escuchaba declamar a los aedos… tal y como escribe Homero en el Canto VI de la Odisea, refiriéndose al megarón de Ulises en Ítaca:

“Después que entrares en el palacio y en el patio del mismo, atravesarás el megarón rápidamente hasta que llegues adonde mi madre, sentada al resplandor del fuego del hogar, de espaldas a una columna, hila lana purpúrea, cosa admirable de ver, y tiene detrás de ella a las esclavas. Allí también, cerca del hogar, se levanta el trono en que mi padre se sienta y bebe vino como un inmortal.”

Aunque se postula la presencia de un fuego ritual o de pequeños altares, no hay en el megarón (ni en el resto de las ciudadelas micénicas) ningún espacio especialmente reservado para la religión. El megarón es, por tanto, un edificio civil, probablemente usado a diario y que no tiene mucho que ver con el templo clásico, enteramente dedicado a un dios y cuya función principal era albergar la estatua y las ofrendas de la divinidad.

Parece claro, por tanto, que los soberanos micénicos destinaban más recursos a sus moradas eternas que a las construcciones civiles en las que se desarrollaba el día a día. Esto concuerda con el carácter de los guerreros aqueos que nos ha trasmitido Homero; para los personajes de la Iliada, la vida corriente, exenta de gloria no merece la pena, sólo los héroes se volverán inmortales y ascenderán tras la muerte al estatus de dioses.

Para algunos historiadores este momento: el nacimiento de los héroes, marca un cambio esencial en la psique humana; ese deseo de destacar, de buscar la gloria anteponiendo los intereses personales al grupo o tribu, marca el inicio del pensamiento individualista que unos siglos después, en la Grecia clásica llegaría a su culmen con el desarrollo del pensamiento libre y la democracia.
Se puede incluso establecer un interesante paralelismo entre dos de las épocas intelectualmente más activas de la historia: por un lado los guerreros micénicos retratados en los poemas épicos de Homero y el nacimiento de la ciencia y la política en la Atenas del  s.IV AC, y por el otro los caballeros andantes de la literatura medieval y el renacimiento italiano en el s. XV[3]

Por tanto, podemos afirmar que en el orgullo micénico se encuentra el germen del genio griego, del mismo modo que en el modesto megarón hallamos la base tipológica de los imponentes templos griegos.

Un recorrido, desde Knossos, con las llamadas salas del rey y de la reina, pasando por los megarones de Micenas, Tirinto y Pylos, para acabar con la acrópolis de la Atenas clásica

Por otra parte, y abundando en las diferencias entre ambos elementos, el megarón forma parte de una estructura urbana más desordenada, en ocasiones fusionándose con las murallas u otras dependencias y mostrando mucha mayor similitud tipológica con los palacios minoicos que con los templos, que se diseñan como piezas autónomas y completamente independientes.

En el s. XII AC, una poderosa coalición de reyes micénicos con Agamenón, soberano de Micenas a la cabeza atacaron Troya, una ciudad en la costa noreste de la actual Turquía. La victoria de los griegos, narrada en la Iliada da inicio a la literatura occidental; con el control de Asia Menor los aqueos parecían afianzar su dominio sobre el mediterráneo oriental y podían desafiar al poderoso imperio hitita que dominaba el interior de anatolia…

Sin embargo, poco después, una ola de destrucción barrió todo el mediterráneo aniquilando gran cantidad de pueblos y culturas… el origen de los invasores: “Los Pueblos del Mar“, es uno de los mayores misterios de la historia…

Acababa la época de los orgullosos caudillos micénicos, Grecia entraba en la edad oscura

NOTAS:

[1] Citado en “The Worst Mistake In The History Of The Human Race”por Jared Diamond Prof. UCLA School of Medicine DiscoverMay 1987, pp. 64-66

[2] La datación de esta tumba alrededor de 1.250 si que permite especular con que esa fuera realmente la última morada de Atreo o quizá de su hijo Agamenón.

[3] Según Jacob Burckhardt el principal cambio psicológico del renacimiento fue el desarrollo del individualismo; el pensamiento medieval era profundamente gregario y se despreciaba a todos aquellos que se apartaban de la norma (eso explica en parte el estancamiento científico y tecnológico del periodo). Uno de los factores que contribuyó a la ruptura de este “colapso mental” fue el descarado ejemplo de los caballeros andantes y sus aventuras en lejanas tierras.

BIBLIOGRAFÍA MUY BÁSICA
– “El Pensamiento Arcaico” Jesus Mosterín
– “Hijos de Homero” Bernardo Souvirón
– “El mundo Micénico” John Chadwick
– “Arquitectura Griega” Roland Martin
– “Historia de la Arquitectura I” Spiro Kostof
– “Grecia. De Micenas al Partenón” Henri Stierlin
– “La Civilización Griega. Los Orígenes de Nuestra Cultura” Arturo Pérez Almoguera 

11 pensamientos en “Arquitectura Griega IIIb – Arquitectura Micénica

  1. ¡Enhorabuena por el artículo! Soy arquitecto y vivo en Grecia desde hace algunos años y estoy muy de acuerdo con lo que expones en el artículo. Está muy bien documentado y explicado. La influencia Minoica en la cultura Micénica es evidente, y ya no hay dudas al respecto, hasta el punto de que hay historiadores que hablan de continuación o evolución de la primera. Solo una sugerencia; busca el Palacio de Néstor, “Megaron de Pylos”, como tú lo mencionas y del que has insertado dos imagenes. Está a 15 kilómetros de Pylos, en una localidad llamada Chora, de la región de Mesinía, en el Peloponeso. Es el palacio Micénico mejor conservado. Salu2.

  2. Por cierto, la antigua Troya estaba en la costa noroeste de la actual Turquía, en la actual provincia turca de Çanakkale, junto al estrecho de los Dardanelos (Helesponto), entre los ríos Escamandro (o Janto) y Simois y ocupa una posición estratégica en el acceso al Mar Negro (Ponto Euxino). No al “noreste” como menciona el artículo. Turquía no tiene costa al noreste, sino las fronteras con Georgia, Armenia e Irán.

  3. La Cultura Megalítica tuvo su comienzo en lo sudoeste de la Península Ibérica, más propiamiente en lo Algarve, Província de Portugal. El pueblo de esa cultura fueran el Pueblo Konii, prehistórico, y tambien el inventor del Alfabeto Peninsular Ibérico, la partir del signos iconograficos de la Arte Rupestre ( Sureño ) Paleolítica, cuyo eses signatarios iconográfricos pudiemos encuentar en 160 grutas (cuervas) del Sur de la Ibéria. En los Herouns Proto-históricos (Monumentos de Lápidas funerárias del Pueblo Konii) los textos epigráfricos grabados en las piedras, se puede observar que las letras caracteres alfabetiformes son de los mismos de las referidas grutas. La partir del sudoeste la escritura alfabetica se hay expandido por todo el Sul de Hispânia, pués que el Pueblo Konii cuyos sus descendientes más nuevos con el nombre de Konti ( Los Konitis ) y que los griegos llamaban de Kunetis, en que lo “o” pasara la “u” y lo “i” la “e”. Así las ciudades de Kontestania cuyo el rey tenia tomado el nombre de Kontesta del Konites o Kontes, la forma abreviada de los Konites! La ciudad de la Konterbia y no Contrebia en romano, fuera edificada por los Konites! Konterbia es la union de dos palabras KONTE y ERBIA que significa ciudad o probado Konte, pués Erbia = Urbia o Urbi, en lo latin de onde se hay derivado Urbanización. La ciudad de Numancia ( Numantina ) que se llamaba AKONTIA o sea A-KONTI-A fuera edificada también por los Konites! Y la palabra AKONTIA no es derivación de un reptil como piensan, pero sí de los descendientes de los Konii los Konitis cuyo se puede mirar en los textos como Konti! Yo pide perdon por no saber escribir bien en español. Un salud.

  4. La palabra ARKI o ARKY es el nombre que el Pueblo Konii o Konti llamaba a los tumulos o tholos ( dolmens ) megaliticos! La palabra aund es usada en Portugal como Arka ( Arca ) y significa Caixon y sepultura! La palabra Arki o tambien, Arci tiene el significado de: Ar o Aret, en portugués es invetido tera = Terra y no castellano Tierra! Y lo terminativo ” Ki ” o “Ci” evoluiu para en latin como Hic de IC ibérico. Resumindo: Arki significa: Aqui en la tierra en este logar, adonde la persona está en la sepultura! Por eso las Arkis son los dolmenes o necrópoles sepultales. Un Salud.

  5. “Típica inhumación de los primeros pueblos indoeuropeos. La palabra rusa “kurgan” que define esta cultura significa literalmente “túmulo funerario”

    Esta fresa no es correcto “Kurgan” pertenece arte Turco preislamica.”Pazırık valle”
    Fuente: “Turquía en las ciudades y la arquitectura,Mustafa Cezar”
    (Kur/Kor) veine de la raiz “proteger” Korugan=Kale=Castillo

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