Arquitectura griega IIIa – El pueblo guerrero

Tras el luctuoso e injusto final de la civilización minoica que anteriormente contábamos, a partir del s.XIV AC, los nuevos dominadores del mediterráneo oriental fueron los griegos continentales también llamados aqueos.
Este pueblo resultó ser totalmente opuesto a los minoicos, si aquellos eran pacíficos e igualitarios, estos resultaban agresivos y machistas, si los primeros vivían en sofisticados palacios abiertos al paisaje, los segundos se refugiaban en telúricas fortalezas carentes de lujo y diseñadas principalmente para la defensa.

Posibles reconstrucciones del acceso norte a la ciudadela de Micenas

 

La sociedad aquea estaba fragmentada en ciudades estado independientes y frecuentemente enfrentadas entre sí; eso no les impedía compartir un cierto sentimiento pan-helénico de unidad cultural y religiosa, que les permitía, en ocasiones,  acometer acciones conjuntas (generalmente campañas militares). En el apogeo de su poder, Micenas, la polis más importante de la época [1] y que da su nombre a esta cultura, lideró una formidable coalición de tropas que atacaron la ciudad de Illión, en las costas de Jonia…

Guerreros micenicos ante las murallas de Troya-Illión

La ciudad, más conocida como Troya, resistió el asedio durante años, aunque al final, fue vencida y masacrados sus habitantes. Esta tragedia, una más de las ocurridas en este convulso periodo, habría caído en el olvido de no ser por Homero el primer poeta de la cultura occidental; que inmortalizó, con letras de oro, las proezas de estos violentos guerreros…. tanto es así, que hasta el Hollywood más comercial se apropió de sus hazañas:

Iliada Canto XXII
Las fuerzas troyanas se refugian en la ciudad pero Héctor queda fuera, con ánimo de pelear contra Aquiles, quien lo mata, ata su cadáver a su carro de combate y subido en él da vueltas alrededor de la ciudad


Odisea Cantos XXI y XXII
Aparece Penélope con un arco que Odiseo (Ulises) dejó en casa a su marcha a Troya. Promete a los pretendientes que se casará con aquel que consiga hacer pasar la flecha por los ojos de doce hachas alineadas….
 
 

Sin embargo para comprender la cultura micénica y contar apropiadamente su historia, debemos esclarecer su origen y remontarnos muchos siglos atrás para descubrir una pequeña tribu nómada de las estepas de asia central que estaba a punto de comenzar una de las mayores revoluciones de la historia.

Los indoeuropeos: El pueblo guerrero.

Hacia el IV milenio AC, en las estepas del este europeo o asia central (la zona situada entre el Mar Negro y el Mar Aral, parece la mejor candidata), existió un pueblo, no demasiado numeroso, organizado, ni evolucionado, cuya influencia en la historia es difícilmente superable. De ellos casi no existen evidencias arqueológicas; sin embargo, del idioma que hablaban en tan antiguas fechas provienen el 90% de las lenguas nacionales europeas.

Fue en el s XVIII, cuando el lingüista inglés William Jones, se dio cuenta de las sorprendentes similitudes entre cuatro de las lenguas más antiguas por entonces conocidas: el sánscrito, el persa, el latín y el griego; y propuso que todas ellas provenían de un antepasado común. A lo largo de los siglos XIX y XX, la teoría fue completándose y afianzándose con el descubrimiento de otros idiomas que encajaban a la perfección en el esquema como el Hitita, el Micénico o el Cario. Dada su implantación geográfica a esta superfamilia de lenguas se las llamó Lenguas Indoeuropeas:

La historia de esta familia lingüística comienza alrededor del año 4.000 AC, cuando un hipotético pueblo Indoeuropeo (algunos autores, lo identifican con la cultura de Yamma o cultura Kurgan) comenzó a expandirse hacia el sur en dirección a mesopotamia y anatolia; y hacia el oeste, penetrando en europa. En menos de 20 siglos se hablaban lenguas indoeuropeas desde Noruega hasta la India. Evidentemente, la difusión e implantación de estos nuevos idiomas en un territorio tan enorme no fue obra de la casualidad. Alguna característica diferencial debía tener aquella tribu para ser capaz de imponer su idioma a todos los pueblos con los que se encontró.

Expansión de las lenguas indo-europeas 3.500AC – 500DC

La solución al enigma resulta a la vez lógica y terrible: emplearon la violencia; impusieron su lengua y cultura a sangre y fuego.

En todas las sociedades indoeuropeas antiguas (micénicos, hititas, carios….) la guerra es la actividad principal [2], la única de la que merece la pena hablar y sobre la que versan las leyendas y el folclore. Mientras el poder político se concentra en un caudillo o proto-rey, asesorado por una asamblea de guerreros, el control de la espiritualidad también recae en los varones;  los sacerdotes o chamanes siempre son hombres y el Dios principal: *deiwos (origen etimológico del Zeus griego y el Deus latino) es una deidad solar, masculina y guerrera.
Las mujeres y los ancianos, tan respetados en otras culturas; incluso los hombres que no destacan en la guerra no tienen ninguna representación en la vida pública; es más no se les considera ciudadanos, sino posesiones de los guerreros.

Es decir, si bien no podemos afirmar que “inventaron” la guerra, sí que la convirtieron en su modo de vida y la extendieron por todo el mundo conocido… las consecuencias de este luctuoso hecho se notan aún, y de que modo, en el mundo en el que vivimos…

¿Pero son realmente los indoeuropeos los creadores de la guerra; no es este una actividad, terrible sí, pero que nos ha acompañado siempre, que forma parte de nuestra naturaleza?

Oponiéndose a esta idea la antropóloga lituano-americana Marija Gimbutas, reconstruyó en sus obras otra sociedad muy diferente que  ella misma denominaba “Cultura de la vieja Europa“. Según esta teoría diversos pueblos neolíticos (entre ellos las culturas de Hamangia, Varna, Vinca y Cucuteni) habitaron durante siglos Europa Centro-oriental y la península helena; sin que en ellos encontremos evidencias de conflictos bélicos, producción de armamento o culto a caudillos guerreros.

Localización aproximada de la “Vieja Europa”

Muy al contrario, de las pruebas arqueológicas se deduce que eran gentes esencialmente pacíficas; que ubicaban sus poblados en zonas fácilmente accesibles y cerca de cursos de agua. Con una economía fundamentalmente agrícola, la fertilidad de la tierra, permitió que algunos asentamientos crecieran hasta convertirse en los más grandes del mundo en aquella época (hablamos de un periodo que precede en unos 20 siglos al Antiguo Egipto). Algunas de las “ciudades” de la “vieja europa” llegaron a tener más de 1.000 edificios, en ocasiones de varios pisos.

La mayoría de los asentamientos, no obstante, eran de un tamaño más modesto, unas decenas de casas, de planta rectangular dentro de un perímetro claramente delimitado por una o varias empalizadas.

El poblado de Poljenica, hacia 4.000 AC

Sabemos que sus viviendas estaban construida con estructura de madera, fachadas de adobe y que los tejados eran a dos aguas gracias a las maquetas de arcilla que se han encontrado en el interior de las casas.

Maquetas de arcilla de la cultura de Cucuteni, quizá asociadas a algún culto al hogar.

Modelo, en arcilla cocida, de un enigmático edificio de varias plantas, hallado en Gumelniţa, Căscioarele y datado entre 4600-3900 AC, National History Museum of Romania

Aunque la arqueología funeraria aporta evidencias de cierta diferenciación social, estas culturas parecen haber sido bastante igualitarias, tanto en lo referido a clase como a género. Desde luego, el estatus de la mujer, bellamente representada como diosa de la fertilidad, era mucho más alto que lo que posteriormente fue común en el mundo antiguo. Para algunos arqueólogos, es evidente que la mujer participaba, a todos los niveles en la política, la religión y la economía del pueblo.

La Venus de Drăguşeni, 4050-3900 B.C.

Conjunto de seis venus en un recipiente votivo. Este tipo de figurillas femeninas son muy abundantes en el registro arqueológico de la vieja europa.

El desarrollo cultural y artístico de estos lejanísimos ancestros, no puede recibir otro adjetivo aparte de extraordinario. Su destreza va desde la delicada orfebrería del oro y el cobre (nunca empleada para fabricar armas) hasta enigmáticas figurillas de arcilla cocida:

Consideradas la obra cumbre de la escultura neolítica: “El pensador y La Mujer sentada” dos cerámicas, procedentes de Cernavodă, Cultura Hamangia, 5000-4600 AC National History Museum of Romania.

Por si esto no fuera suficiente desarrollaron un sistema de signos, la “Escritura de Vinca”,  que para algunos autores supone la más antigua forma de escritura (o proto-escritura) conocida, anticipándose en muchos siglos a la grafía cuneiforme mesopotámica.

Sup: Escritura de Vinca, en las “Tablas de Tartaria”, 5.300 AC – Inf: Cuneiforme procedente de Suruppak (Mesopotamia), 2.600 AC

A este bucólico entorno llegaron los guerreros indoeuropeos en tres oleadas sobre los años 4400-4200, 3400-3200 y 3000-2800. El carácter e impacto de estas invasiones son objeto de gran controversia; desde autores que abogan por una hibridación y fusión razonablemente pacífica [4] hasta la postura de Gimbutas y Rianne Eisler que hablan abiertamente de conquista y genocidio.

Oleadas Kurgan según la teoría de Gimbutas

Lo cierto es que tras la llegada de los indoeuropeos, los asentamientos se desplazan a lugares más inaccesibles y aparecen en el registro arqueológico restos de fortificaciones y tumbas de guerreros, en alguna de las cuales mujeres y niños, sacrificados ritualmente, pasan a ser una parte más del ajuar funerario del caudillo.
Desaparece la escritura y se aprecia un empobrecimiento general de la cerámica y otras manifestaciones artísticas.

La polícroma cerámica de Cucuteni junto a unas sencillas ánforas de la indoeuropea cultura de Yamna – 3.500 AC aprox

Hay que considerar que los colonizadores habían domesticado el caballo y desarrollado el carro de guerra. También conocían los secretos de la metalurgia que aprendieron (o robaron) de los pueblos del caucaso y por tanto contaban con espadas y lanzas de bronce. Se trataba por tanto de una formidable fuerza ofensiva, veloz y contundente, ante la que los campesinos de la vieja europa poco podían oponer.

Si esta imagen de una horda invasora que arrasa con lo que encuentra a su paso nos parece difícil de creer, debemos recordar que en varias ocasiones posteriores, pueblos guerreros, proveniententes de la estepa invadieron europa a lomos de sus caballos. Los Hunos de Atila en el s.IV, los húngaros de Arpad en el IX, o los mogoles de Genjis Kan en el XII, dejaron un amargo recuerdo en los pueblos que conquistaron.

De aquella cultura de la vieja Europa, solo quedó un último vestigio, un cordero rodeado de lobos, la sociedad minoica de la isla de Creta que aún brilló durante algunos siglos antes de caer bajo los pies de los soldados micénicos… los herederos del pueblo guerrero.

La imagen de un mundo, el minoico, a punto de desaparecer: “La chica del collar” y “La recolectora de azafrán” dos de los frescos que adornaban el palacio de Akrotiri en la isla de Thera, poco antes de ser arrasados por la erupción del Volcán Santorini en 1.650AC.

El “Vaso de los Guerreros”, procedente de Micenas, 1.200 AC aprox. Evidencia bien a las claras el cambio de temática en el arte que trajo la supremacía de los micénicos.

Cultura y sociedad micénica

Según lo que hemos expuesto anteriormente la sociedad micénica se habría formado a partir de la fusión (más o menos violenta según teorías) de unos invasores indoeuropeos (machistas, guerreros, pastores nómadas) y un sustrato neolítico mediterráneo (igualitarios, pacíficos, agrícolas sedentarios)
Los recién llegados, que ya hablaban un griego primitivo, se conviertieron en la élite política e impusieron su lengua y costumbres a los autóctonos.

El territorio se organizaba a partir de una serie de regiones independientes, gobernadas desde “polis” fortificadas: Micenas, Tirinto, Pilos, Atenas…. en estas ciudades estado residía el rey (“Wanax”), los capitanes del ejército, los altos funcionarios (entre ellos los escribas) y algunos artesanos.
En este contexto, y posiblemente influenciados por la cultura mioica, se desarrolló una escritura, el Lineal B, que les permitía controlar las aldeas, pueblos y recursos que estaban bajo su dominio y designar una serie de gobernadores responsables de la administración y la recaudación de tributos en cada distrito.
El llamado lineal B (para diferenciarlo del más antiguo lineal A cretense) se escribía sobre tablillas de arcilla fresca, al estilo del cuneiforme mesopotámico, pero a diferencia de éste, no se endurecían al fuego; tal vez porque eran documentos puramente contables que se destruían pasado un tiempo; por ello, las fuentes que han llegado hasta nosotros son relativamente escasas.

Linear a - Linear B

A la izquierda el Lineal A, usado en la Creta Minoica, y no descifrado. A la derecha, el Lineal B, procedente de Pilos, descifrado como una forma de griego arcaico por Ventris y Chadwick en 1.952

La sociedad se dividía, por tanto, en un primer nivel de aristocracia militar, con sus correspondientes servidores, que habitaban las ciudades fortificadas; un segundo estrato, formado por los artesanos, pastores y agricultores que poblaban las aldeas tributarias de la polis y gran cantidad de esclavos que formaban el nivel más bajo de la sociedad micénica.
En las tablillas halladas sobre todo en Pilos y Tebas, las referencias a los agricultores, comerciantes, esclavos y en general cualquier mención a las mujeres son inexistentes.

La mayoría de los habitantes eran agricultores y esclavos que vivían en pequeñas aldeas bajo el control de las Polis

La religión en este periodo guarda cierto parecido con la practicada en la época clásica y se sabe, que muchos dioses olímpicos, como Zeus y Poseidón ya eran adorados por los aqueos. La diferencia reside en que este periodo la religiosidad se ve sometida al dominio del “Wanax”, que a su poder como rey añade el de sumo sacerdote y probablemente el de divinidad en vida. Como veremos más adelante, en la fortalezas micénicas no existen templos; los dioses son “invitados” en el palacio del rey.

Sin embargo, en las aldeas se mantuvieron algunos cultos procedentes de la Europa antigua, centrados en la diosa madre y las celebraciones de la fertilidad. Por ello en la religión clásica griega podemos identificar dioses masculinos y guerreros (Zeus, Poseidón, Ares, Apolo…), mezclados con diosas y cultos orgiásticos (Hera, Deméter, Afrodita, los misterios eleusinos…)

Placa votiva de terracota del s.IV AC, hallada en Eleusis, que representa a las diosas Demeter y Persefone, recibiendo ofrendas

En una entrada posterior hablaremos de la arquitectura y el urbanismo micénicos, que cómo veremos, son fiel reflejo de la estructura social y económica que hemos descrito. También presentaremos diferentes hipótesis sobre su misterioso final y cómo, su ocaso, influyó grandemente en la formación de la Grecia Clásica.

NOTAS:

[1] Recientes descubrimientos arqueológicos indican, que tal vez, la ciudad más destacada del periodo fue Tebas, no Micenas.

[2] “Las primeras civilizaciones, De los despotismos orientales a la ciudad griega”, Pierre Leveque, pag 450

[3] Ver la “Teoría de la Circunscripción” de Robert Carneiro y Marvin Harris

[4] El arqueologo J.P. Mallory afirma en su libro “In Search of the Indo-Europeans” que la cultura de Cucuteni y los supuestos invasores indoeuropeos de la tribu Yamna convivieron en la misma región durante más de 2.000 años sin evidencia de confictos armados. Para este autor la “kurganización” no fue un proceso violento, sino la historia de una larga hibridación y asimilación.
Por otra parte el antropólogo Colin Renfrew sostiene que la cuna del indoeropeo es Anatolia y su expansión viene asociada a la difusión de la agricultura.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA.

“La Civilización Griega, Los Orígenes de Nuestra Cultura”, Artura Pérez Almoguera

“El Cáliz y La Espada”, Riane Eisler

http://terraeantiqvaefotos.zoomblog.com/archivo/2005/12/03/

http://www.archatlas.dept.shef.ac.uk/SitesFromSatellites/sites.php?name=mycenae

Un pensamiento en “Arquitectura griega IIIa – El pueblo guerrero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s