La evolución consciente

Nuestro cuerpo y la estructura general de nuestro cerebro se construyen a partir de instrucciones codificadas en genes, mediante un proceso automático y ciego que damos en llamar evolución darwinista y que lleva sucediendo en la tierra al menos 3.500 millones de años.
A diferencia de la ilusión  que presenta el diseño inteligente con su postulado de un Dios creador que realizo el mejor de los mundos posibles (quién demonios lo creo a Él? yo me pregunto), la biología no es un campo de rosas: las especies pelean ferozmente por la supervivencia, no hay piedad, o cazas o te cazan… los icneumónidos ponen sus huevas en el interior de animales que previamente han paralizado con un potente veneno; tras la eclosión, las larvas devoran el cuerpo del anfitrión comenzando por grasa y músculo para alargar su vida todo lo posible. En ocasiones el exoesqueleto vacío les sirve como pupa para realizar su metamorfosis.

En su autobiografía, darwin comenta lo siguiente:
“Nadie discute que en el mundo hay mucho sufrimiento. Por lo que respecta al ser humano, algunos han intentado explicar esta circustancia imaginando que contribuye a su perfeccionamiento moral. Pero el número de personas en el mundo no es nada comparado con el de los demás seres sensibles, que sufren a menudo sin experimentar ninguna mejora moral. Para nuestra mente que un ser tan poderoso y lleno de conocimiento como un Dios omnipotente y omnisciente no conceda benevolencia ilimitada, repugna a nuestra comprensión, pues, ¿qué ventaja puede haber en los sufrimientos de millones de animales inferiores durante un tiempo casi infinito?”

No es una imagen agradable, pero es que la crueldad, la piedad, la empatía son conceptos exclusivamente humanos que no tienen aplicación en el mundo animal… estas ideas son productos cerebrales, que están controlados por otro tipo de evolución: el desarrollo memético, que es el que gobierna nuestras ideas y por extensión las complejas organizaciones, e interacciones entre individuos, que para resumir llamamos sociedades….

La evolución memética (o cultural para los que les moleste el neologismo), guarda numerosos paralelismos con la idea darwiniana; como aquella, es un proceso automático y ciego: NADIE ha diseñado las sociedades en las que vivimos, al igual que un organismo vivo han tomado una forma determinada  a base de adaptarse, cambiar y morir.
Si en la biología era Dios la ilusión esgrimida para explicar el sistema, en las sociedades es la religión la que toma el relevo, y postula míticas justificaciones para una determinada organización social.
Sin embargo, las sociedades, desarrolladas a partir de un proceso evolutivo, toman muy diferentes formas y se resisten al encorsetamiento dogmático.
Hay sociedades tan lentas y pacíficas como un perezoso: Los Sam de Namibia, también conocidos como bosquimanos y que fueron retratados en esta película:

Las hay que rivalizan en crueldad con los icnumónidos: los Aztecas, también llevados al cine:

Los seres humanos siempre nos hemos esforzado por entender nuestro entorno, en la última fase de nuestra existencia en la tierra (desde hace apenas unos siglos) hemos descubierto una potente herramienta que nos  permite entender los procesos que dan forma al universo: la ciencia. Así hemos empezado a vislumbrar nuestros propios engranajes (la genética y la memética) y por supuesto no hemos resistido la tentación de meter las narices en ellos.
Actualmente somos capaces de curar enfermedades hereditarias, porque entendemos (de un modo bastane tosco eso sí) nuestro genoma y nos atrevemos a corregirlo cuando es defectuoso.
Igualmente en las últimas décadas se ha desarrollado un corpus  legislativo “etico” que llamamos “Declaración universal de los derechos humanos” y que viene a enmendar las injusticias (disfunciones) que una determinada sociedad infringe a todos o parte de sus subditos. En este contexto podemos entender que estos derechos universales son un intento de modificar la estructura memética de una sociedad, de modo análogo a la intervención médica para paliar un defecto congénito.
No creo que sea necesario señalar que ambas intervenciones, dirigidas a disminuir el sufrimiento, a mejorar la calidad de vida de nuestra especie me parecen totalmente lícitas y, es más, indispensables.
No obstante los sofisticados sistemas de pensamiento (memeplexes) que llamamos religiones (o mitologías, viene a ser lo mismo), mantienen una furibunda cruzada contra ambos tipos de intervenciones. Durante mucho tiempo han sido los “justificadores” de los acontecimientos físicos (el paganismo provocó la ira del volcán), biológicos (era voluntad de de Dios que muriese) o sociales (lapidación será la pena por adulterio)

Los sistemas de creencias tradicionales, no reconocen que los procesos que gobiernan el mundo: la física, la biología y la memetica, son AUTOMÁTICOS e INDEPENDIENTES de la voluntad humana… nos aportan un flojo razonamiento basado en explicaciones sobrenaturales a las que no podemos acceder al estar mas allá de nuestras capacidades…
Evidentemente, las religiones son memeplexes autónomos que no buscan la mejora de las condiciones biológicas o psicológicas de sus miembros, sino su propia supervivencia y expansión. De este modo pretenden dejarnos ciegos, que abandonemos el conocimiento y sobre todo, que no intervengamos en los mecanismos biológico y memético (es una aberración elegir  el sexo de un bebe…. la enseñanza religiosa debe impartirse en los colegios… etc)
En pocas palabras quieren que renunciemos a lo mejor que tenemos: la posibilidad de entendernos y hacernos mejores…
Si tienen éxito y la ciencia muere, no tendremos defensa ante la enfermedad y la tiranía.
Por eso debemos defender la tercera vía: la evolución consciente, la deliberada intromisión humana en la biología y los sistemas sociales, y naturalemente esta lucha ha de ser incruenta… solo la información, la educación y la aplicación sistemática y universal de la razón conseguirá que la superstición se retire.

Actualización: No os perdáis este interesante artículo publicado en El Pais http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Dios/habita/cerebro/elpepusoc/20090223elpepisoc_1/Tes

Actualización 2: Este impresionante documental Zeitgeist Addendum incide en alguna de las ideas lanzadas en este post… os recomiendo que lo veáis con un gran espíritu crítico… en mi opinión, las cosas no son tan blanco/negro como las pintan aquí… y alguna de las soluciones propuestas parecen utopías demasiado simples…. pero indudablemente os hará pensar… el  mejor arma que tenemos!!

3 pensamientos en “La evolución consciente

  1. Y quien creo el Big Band, también de la nada, recordemos que la teoria del Big band fue idea pionera de un sacerdote y científico Lumiere. Al crearse el Big Band? estamos asumiendo inmediatamente que todo es hecho al azar “entre diseño inteligente y al Azar prefiero mil veces el primero, porque como ingeniero (acaso acomodando tornillos al azar vamos a crear una maquina, todo requiere un diseño); sé que necesitamos inteligencia y percepción para realizar cosas complejas y aplicadas.
    No me gusta su articulo acomodado (leí los primeros renglones y pare a comentarle) aparte del Big band esto me acuerda a Steve Hawking (con su enfermedad, que ni la misma ciencia ha podido frenar, le cogió una rabia profunda a un DIOS creador que no “le ayudó”), que dice a cuatro vientos que el Universo se creó de la nada”.
    Hay que ser Ateo, para pensar cosas ridículas por no decir estupidas como el Azar..No lo digo, es una frase del Premio nobel PHD Cristian Afinsen (Biologia genetica ADN)

  2. Y para los que piensan a responderme con teorías baratas de que todo se acomodó en millones y millones de años: 1. punto no sabemos “cientificamente quien fue primero el hombre o la mujer? Si fue el hombre como se concibió la mujer ? y viceversa,
    2. ahhhh de una célula que estuvo en proceso mitocondriaco por miles de millones de años? o la más fácil se generó de los anfibios o es que ese anfibio era macho y salió el hombre ? y después salió un anfibio hembra y se creó la mujer, ahhhhh pero antes de llegar a Homo sapiens ;
    3.pasamos por los simios y nos erguimos y lo simios mas pendejos se quedaron así (como hoy en día), no eran tan inteligentes como los simios mas grandes y fuertes (la ley del mas fuerte nos lleva a la evolución je je je).
    No continuó porque me da ganas de llorar en los que piensan en la teoría del azar y eso que son profesionales y eruditos, cientificos o como se llamen. Yo me conformo con ser un humilde Ingeniero con varias especializaciones que me ha dado la cordura para pensar en un diseño inteligente que llamamos “DIOS”. Amén.

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