Un pueblo sin calles

Al principio del neolítico, el sedentarismo y la agricultura aumentan las posesiones, hay excecentes alimentarios y la casa rectángular responde mejor las nuevas necesidades de familias numerosas y depósitos de grano; pero además una construcción oblonga, o más bien una agrupación apretada de casas rectángulares presenta una defensa más eficaz al ataque de los que quieren robar lo que con tanto esfuerzo se ha recolectado.

Planimetría de ÇATAL HÜYÜK en Anatolia, 7.500 A.C
El poblado no contaba con calles, las viviendas se construian densamente apretadas y las viviendas raramente tenían ventanas o puertas, el acceso se realizaba desde la cubierta, mediante escalas; la vida comunitaria se hacía en las azoteas.

Los escasos huecos entre los edificios no se trataban como espacios urbanos, se convertían en corrales o vertederos.

La ausencia de calles nos causa perplejidad; nuestra imagen mental de “pueblo” lleva implicita la organización urbana mediante el uso de llenos y vacíos; pero esto no es necesariamente así, de hecho parece que en otros tiempos y otros lugares los humanos llegaron a la misma solución.

Poblado tradicional de los indios “Pueblo” en Nuevo Mejico.

El descubrimiento de la calle y la plaza como elementos fundamentales del urbanismo aún deberá esperar… mientras tanto no demasiado lejos de allí, en Jericó otro avance estaba a punto de suceder.

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