Memética y Arquitectura II
La memética establece una analogía entre la evolución biológica (controlada por los genes) y la evolución cultural (controlada por memes); aunque los detalles difieren existe un evidente paralelismo: en ninguno de los dos sistemas la evolución tiene un sentido constructivo o de progreso; los replicadores (memes o genes) actúan de modo automático y sus efectos en el mundo físico (los fenotipos o las culturas), simplemente batallan por sobrevivir en un proceso “ciego”
Del mismo modo que no somos responsables de nuestros cuerpos (el fenotipo determinado por nuestro genes) y de hecho no conocemos los detalles de su funcionamiento bioquímico, tampoco somos responsables del diseño de nuestra cultura (construida durante siglos por la pugna entre distintas agrupaciones de memes) ni sabemos hacia dónde se dirige.
Evidentemente esta teoría ha desatado una fuerte polémica en el mundo científico; no en vano, nos arrebata el control de la situación y nos dice que solo somos el subproducto de la competición entre dos familias de replicadores, los genes y los memes.
Para una brillante crítica contra la memética os recomiendo este link; al que intentaré rebatir en alguna otra ocasión: http://caracteres.wordpress.com/2004/02/29/memes-ideas-y-mundos/
A los que os moleste la teminología os aseguro que si sustituis la palabra “meme” por “idea” y “memeplex” por “sistema de pensamiento”, los conceptos vertidos a continuación seguirán siendo válidos
Memética y arquitectura?
Por qué en la arquitectura actual no hay edificios simétricos?
Por qué surge el movimiento moderno?
Todas estas cuestiones pueden responderse en clave memética (aunque no me cabe duda de que existen otros enfoques igualmente válidos)
El nacimiento de la arquitectura moderna, a caballo entre los siglos XIX y XX, supone una drástica ruptura con la arquitectura de los siglos anteriores (seguramente con la arquitectura de cualquier época anterior)
Pero en qué reside esa diferencia tan fundamental?
Cito a Norberg-Sultz[1]: “La arquitectura moderna apareció como algo radicalmente nuevo. Sus formas parecían haber sido inventadas desde cero, como encarnaciones de la nueva visión del mundo […] se han abolido las formas macizas y cerradas de los edificios del pasado; el espacio se extiende indefinidamente en todas direcciones…”
A Le corbusier[2]: “Una gran época acaba de comenzar. Existe un espíritu nuevo […] La arquitectura se ahoga en las costumbres. Los estilos son una mentira […] Nuestra época fija cada día su estilo”
O Sant´Elia[3]: “La arquitectura se aparta de la tradición; se reinicia desde el principio a la fuerza […] La formidable antítesis entre el mundo moderno y el antiguo está determinada por todo lo que antes no existía”
Parece evidente que los propios actores de la transformación se daban cuenta de que la arquitectura “clásica” era esencialmente falsa, y que lo que estaban haciendo o se proponían hacer resultaba totalmente nuevo….
Se han postulado muchos factores: la aparición de los nuevos materiales: el acero, el hormigón, el vidrio; la fascinación por la tecnología; la nueva concepción del espacio; la adecuación a sistemas políticos mas democráticos….
Sin embargo, a mí por lo menos, ninguna de ellas me resulta especialmente convincente, deberíamos buscar las raíces más profundas de la ruptura; una quiebra, que por otra parte se da también en otras áreas de la creación humana, como la pintura, la música o la física…
Mi teoría (memética) es la siguiente:
La arquitectura clásica era[4] un potente sistema memético (memeplex), cuyos postulados se transmitían de una generación a la siguiente, haciéndose cada vez más fuertes. Como todo memeplex exitoso el núcleo de la teoría era muy simple:
“Los principios de la arquitectura: los órdenes, las proporciones, la simetría, han sido establecidos por los maestros de la antigüedad y en último caso provienen de una inspiración concedida por Dios.”
Por tanto los arquitectos, meros humanos, no podían alterar este panorama divino y del mismo modo que se continuaba estudiando la física de Aristóteles y la medicina de Hipócrates, se veneraban los tratados de Vitrubio.
Este cuadro era especialmente árido en los comienzos del s. XIX; las primeras expediciones arqueológicas serias que se habían realizado en la Roma y Grecia clásicas habían aportado gran cantidad de material que no hacía sino afirmar la sofisticación de la arquitectura ateniense y la pericia técnica de los romanos.
El academicismo redujo la labor del arquitecto a una elección tipológica que luego sería convenientemente engalanada con ropajes neoclásicos.

Dos láminas de "Compendio de Lecciones de Arquitectura", publicado por Jean Nicholas Louis Durand en 1805; uno de los tratados de arquitectura más influyente del XIX
“Todos los problemas, teóricos o prácticos del ser humano han de resolverse empleando sistemáticamente la razón. El mundo tiene un orden interno, que puede ser conocido si se estudia con suficiente atención, y por tanto modificado; sin que sea necesaria la existencia de Dios”
Este proceso, al principio muy lento, se había acelerado significativamente a comienzos del XIX; alcanzándose gran cantidad de logros intelectuales, con su contrapartida tecnológica…

Gráfico de aceleración científica - En las ordenadas, páginas del libro de Isaac Asimov "Historia y Cronología de la Ciencia y los Descubrimientos" - Elaboración Propia
Incluso se había creado una nueva profesión, el ingeniero[5], que desde un punto de vista racional y científico abordaba nuevos problemas que la sociedad se encontraba en su evolución: el diseño de barcos, ferrocarriles, puentes y fábricas.
La arquitectura neoclásica asistió impasible a esta nueva corriente de pensamiento, firmemente anclada en sus postulados eternos; por eso, los primeros avances formales se produjeron en la periferia de la arquitectura y por personajes que en ocasiones no habían recibido formación académica.
En el post: El palacio de Cristal, contábamos como el jardinero Joseph Paxton construyó en 1843 la que para mi es la primera construcción auténticamente moderna, el gran invernadero en Chatsworth.
En el edificio, aunque simétrico, no encontramos rastro de ningún orden (arquitectónico), de hecho, no hay muros propiamente dichos, los cerramientos son una superficie transparente y vibrante. Además es probablemente el primer edificio de la historia en el que no hay ni piedra ni cerámica ni madera.
Evidentemente el hecho de que el invernáculo fuera una tipología no consolidada (como un palacio o una iglesia), ayudó a la libertad formal; sin embargo es curioso señalar que el único toque “clásico” de la actuación es el templete que señala la entrada. En un edificio singular, había un elemento común y asimilable a otros del pasado: una puerta, y por supuesto el memeplex de la arquitectura clásica lo reclamó para sí…. Bastante había cedido ya!!
En 1951 Joseph Paxton diseño y construyó (en un tiempo record) The Crystal Palace; con la misma técnica constructiva de Chatsworth, el edificio era casi tan grande como la basílica de San Pedro en Roma (1851 pies de longitud). Fue sede de la primera exposición universal, dedicada, por supuesto, a exponer los avances tecnológicos de la época, de los cuales, el propio contenedor era el más impresionante de todos.
Este grandioso edificio junto con todas las maravillas expuestas en su interior debió convertirse en un estímulo (memeplex) extraordinario en la época, de repente no había que utilizar arcos góticos, templetes y arquitrabes, la nueva manera de pensar la arquitectura permitía incorporar de manera natural los nuevos materiales y técnicas constructivas, los edificios se hacían cada vez más específicos y el estilo recién estrenado permitía abordar cualquier reto.
De manera prácticamente contemporánea los alemanes copiaron la idea del Crystal Palace (y de la exhibición de tecnologías y productos novedosos) y levantaron su propio pabellón industrial de exhibiciones en 1854.
Si podemos imaginar que la imagen exterior de estos edificios era muy impactante, qué decir del espacio interior: la esbeltez estructural, la isotropía y sobre todo la suprema transparencia; la desmaterialización del espacio, la fluidez… nada igual se había visto antes… y sin embargo cuanto reconocemos aquí el germen de Mies o Le Corbusier.
No obstante y a pesar de sus evidentes ventajas la arquitectura moderna no estaba aún preparada para someter al memeplex de la arquitectura clásica. Mientras la primera resolvía los puentes y las factorías, los invernaderos y las estaciones de ferrocarril, la segunda reinaba en los palacios y los teatros, en el parlamento y en el templo.

Dcha: Continental Gas Association - J W Schewedler - Berlin 1863 - Izq: Capilla Neogótica - Kylemore Abbey - Ireland 1870
En el futuro habrían de llegar la eclosión de la escuela de Chicago, la torre Eiffel, la Sezession y Ornamento y delito; pero el trabajo duro ya estaba hecho, se había desvelado el armazón básico de la arquitectura moderna: LA RACIONALIDAD; el cerebro humano como origen y destino de todas las cosas.
No quiero acabar sin mencionar cuanto ha traicionado este principio fundacional la arquitectura contemporánea; pero eso, como ya imaginaréis es materia para otro post.
[1] “Los principios de la arquitectura moderna” 2005 Christian Norberg-Sultz; Cap. 1
[2] “Vers une architecture” Paris 1923
[3] “L’arquitettura futurista” 1914
[4] La arquitectura clásica CONTINÚA SIENDO un poderoso memeplex, pero al haber sido desplazada del debate intelectual ha pervivido en la conciencia de humanos ajenos a la arquitectura profesional convirtiéndose en una caricatura de si misma… veáse la casa del Príncipe Felipe de Borbón
[5] En 1747 el gobierno francés fundó en París L´Ecole des Ponts et Chausées, la primera escuela de ingeniería









Si podemos imaginar que la imagen exterior de estos edificios era muy impactante, qué decir del espacio interior: la esbeltez estructural, la isotropía y sobre todo la suprema transparencia; la desmaterialización del espacio, la fluidez… nada igual se había visto antes… y sin embargo cuanto reconocemos aquí el germen de Mies o Le Corbusier.
ALGUNOS DE ESTOS ADJETIVOS SE PODRÍAN REFERIRI A ESPACIOS DE LA ARQUITECTURA BARROCA Y OTROS A LA AARQUITECTURA GOTICA
¿LA CUPULA DE BRUNELLESCHI EN FLORENCIA NO ES “RACIONAL”?
En efecto, Brunelleschi afronta el problema irresoluble de la construcción del Duomo desde un punto de vista, que podríamos llamar “racional”, estudia las cúpulas romanas que aún quedan en pie, hasta que descubre (que no inventa) un método de construcción autoestable y que posteriormente deviene en norma…
Voy más allá, la arquitectura griega, con su descarnada exposición del sistema arquitrabado o el gótico como ilustración del equilibrio estructural son (al menos desde una perspectiva contemporánea) profundamente racionales…
Sin embargo los ingenieros del XIX, no se enfrentaban al griego y al gótico, sino a sus neoversiones…
En esencia, lo que trato de explicar en esta entrada, es que las ideas (y la arquitectura no es una excepción) evolucionan mediante procesos de cambio no controlados e independientes de la voluntad humana, hasta (en muchas ocasiones) separarse totalmente de sus postulados iniciales, conviertiéndose en “mitos” irracionales.
De este modo la arquitectura neoclásica ahogaba toda la brillantez conceptual del pasado bajo un manto burocrático, y solo una catarsis (en aquel momento la revolución científica) conseguiría refundar la disciplina….
No está ocurriendo lo mismo en este momento?
Antes de nada, post muy interesante, y todo el blog por extensión, te lo estás currando.
Estando de acuerdo en gran parte de lo que escribes, creo por otra parte que con cierta perspectiva histórica el movimiento moderno no ha resultado tan distinto de otras “revoluciones” estilísticas anteriores como el gótico o el barroco, en los que un origen eminentemente constructivo acabó degenerando en un recurso meramente estilístico.
Un aspecto que creo que es interesante tener en cuenta es el de la aparición del arquitecto como “artista” de vanguardia, como azote consciente del academicismo del pasado para convertirse poco después en dictador de la doctrina del futuro. Probablemente ese carácter mesiánico de los Le Corbusier, Sant’elia, Hilberseimer etc… no es casual que sea contemporáneo al surgimiento de los totalitarismos de principios del XX: fascismo, nazismo y estalinismo, igual que el exagerado “laissez faire” que hoy en día proponen las estrellas (Koolhaas, Nouvel, etc…) respecto a la intervención de la arquitectura en la sociedad tiene mucho que ver con esta esquizofrenia de capitalismo salvaje-nacionalización de los bancos que estamos viviendo.
Seguiré al tanto de lo que escribas
La verdad es que está muy chulo y currado.Merece la pena echarle una ojeada porque cuentas cosas curiosas.
[...] - Mémetica y Arquitectura : http://arkyotras.wordpress.com/2008/10/14/memetica-y-arquitectura-ii/ [...]
Memética « la aRQUITECTURA de TUS HUESOS dijo esto en Febrero 1, 2009 a 6:38 pm |
[...] que a la tercera se le contesta de manera más o menos satisfactoria en una entrada anterior: Memética y arquitectura II, para resolver las otras dos, habrá que seguir [...]
Arquitectura griega I – El orden como meme « arquitectura y otros asuntos dijo esto en Agosto 2, 2009 a 10:38 am |